martes, 14 de julio de 2015

La Ética en las Organizaciones


Los términos éticos y morales, aparecen siempre presentes en nuestra vida cotidiana pero seguramente no conocemos a fondo su verdadero significado y los campos de aplicación a lo largo de nuestra existencia.


En ésta ocasión habremos de referirnos a ellos pero relacionados puntualmente con nuestra carrera de administradores y su relación con las empresas.

Se plantea que la ética no es un ingrediente para triunfar en los negocios, pero equivocadamente, ya que los negocios se hacen a través de personas y son éstas quienes consiguen el beneficio para los accionistas pero para algunos de ellos no es importante la forma como se obtienen, pero por otro lado, se encuentran los empresarios a los que no sólo les preocupa maximizar el beneficio sino también la forma de obtenerlo. Para ellos juega un papel muy importante la ética, están dispuestos a sacrificar resultados siempre que tuvieran que actuar de una forma no ética, o con falta de sensibilidad social.

 Veremos de la manera mas clara, la influencia de la ética en las empresas y los resultados que se pueden obtener manteniendo éste principio.



Es importante resaltar que la ética y la moral deben hacer parte integral de toda nuestra existencia y deben estar presente en cualquier actividad que desarrollemos, solo así lograremos dejar huella entre nuestros semejantes y cuando nos situemos en el ocaso de nuestra vida, será éste comportamiento ético y moral el que nos llene de orgullo y nos haga eternamente sabios. En el mundo empresarial, o particularmente en la realización de un negocio, la aplicación de una estrategia, la omisión de información relevante o la desinformación, puede ser beneficiosa económicamente.

        En efecto, se podría decir que un negocio ha sido bueno no solo porque se han beneficiado ambas partes sino porque uno ha sacado mayor provecho (desde el punto de vista de éste último). Se podría establecer que un negocio bueno en el sentido moral, es un mal negocio en el sentido económico, ya que en el sentido moral se busca un acuerdo beneficioso sincero para ambas partes, y en el sentido económico se busca sacar una ventaja desde el punto de vista de la expectativa (ó a veces directamente a costa de la ingenuidad o ignorancia de la otra parte).
                Se plantea que la ética no es un ingrediente para triunfar en los negocios, pero equivocadamente, ya que los negocios se hacen a través de personas (el factor humano), y por lo mismo sería un error llevar la interacción estrictamente al enfoque del beneficio provechoso para él más fuerte (en este caso la negociación se trata como el campo de batalla).
                Se recuerda que la fórmula de éxito debe ser "win-win", es decir, aquellos negocios realizados por conveniencia mutua basada en complementos beneficiosos para ambos. De lo contrario, se encontraría latente el ánimo de sacar ventajas favorables personales. En estos casos se verificaría que el comportamiento inmoral convertido en norma (aceptación general) se hace un elemento de difusión. El hacer honradamente el propio trabajo es una de las exigencias radicales del hombre en cualquier cultura. En el campo de la competencia en la cual la empresa se encuentra inserta, tampoco aplica la estricta visión ética.
                Por el contrario, la competencia es cruda y para lograr éxito se construyen sofisticadas estrategias de impacto. Esto es una actuación de guerra, donde la mente del consumidor es el campo de batalla. Para muchos, esta batalla no podría ser sobrellevada bajo un sentido ético, sin embargo, es imposible separar los negocios y los valores, como si ambos permanecieran a mundos diferentes, porque la ética pertenece a la misma realidad por cuanto es una dimensión de toda actividad humana.


                

1 comentario:

  1. El éxito de las organizaciones tiene que ver, por supuesto, con la calidad de
    su gestión, de la calidad de los productos y servicios que ofrece, de su personal, en fin, de los diversos y complejos elementos y procesos de sus sistemas internos. Sin embargo también es determinante la calidad del entorno donde se inserta la empresa. Lugares de alta calidad, con una sociedad culta, organizada, solidaria, con elevados niveles de confianza, y que cuenta con un
    sector público eficaz, honesto, que establece reglas claras y las cumple, que
    tienen procedimiento sencillos y trasparentes, seguramente son proclives a
    contar con organizaciones exitosas. En cambio en lugares con graves déficit
    de capital social y gobiernos corrompidos, la creación de empresas exitosas
    es más difícil.

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